La técnica del Timer

tecnica-del-timerA veces es imposible convencer a los peques para terminar de hacer algo (sobre todo si requiere irse del lugar). Esta técnica es la que mejor resultado me ha dado. Hasta él la pide y podemos negociar.

EL CONFLICTO

Me he dado cuenta que, en nuestro caso, el conflicto para cambiar de actividad se produce si eso supone cambiar de lugar nosotros o alguien con quien estemos. Cuando tenemos que salir de casa o es la hora de irnos del parque o dejar a los abuelos, normalmente el peque decide que para él no es el momento apropiado. A veces esperamos un poco o intentamos razonar. Pero normalmente eso no funciona. Es como si una parte de él se apegara al sitio y sintiera la necesidad de seguir allí.

EN QUÉ CONSISTE

Se trata simplemente de poner la cuenta atrás del reloj, pero haciendo que el niño se sienta respetado en su necesidad de continuar y que nosotros no impongamos la finalización.

  • Dile que es hora de terminar, pero que puede quedarse un poco más si quiere, hasta que suene el timer.

  • Pregúntale por el tiempo que quiere continuar. Él debe sentir que participa en la toma de decisiones.

  • Si el niño es pequeño como para decidir cuánto tiempo podéis poner, puedes ajustar tú los minutos en función de la actividad. Pero pregúntale igual.

  • Hay que ser comprensivos y justos, y tener en cuenta la actividad que está haciendo y cuánta prisa real tenemos (no es lo mismo que tengamos que ir a trabajar que ir a hacer la compra).

  • El niño debe sentir que ha podido continuar un rato más, por lo que no podemos darle sólo unos segundos ni interrumpir el juego de forma brusca.

  • La alarma debe sonar y él tiene que escucharla. A mí me funciona hacerlo con el móvil y dejarlo a su lado.

  • Una vez que ha sonado el timer, la actividad debe finalizar de verdad. Debemos ser firmes pero actuar con suavidad, guiando al niño y acompañándolo en el proceso.

Es importante que, la primera vez, expliques al niño qué vais a hacer y que le des un nombre (“Cariño, como no quieres irte, vamos a usar el timer: vamos a decidir cuánto tiempo sigues haciendo esto y yo lo pongo en el móvil. Cuando suene, significa que nos tenemos que ir. A ver, ¿cuántos minutos podemos poner?”)

Cada vez que uses esta técnica, será más rápido. En casa, sólo con decir Timer nos vale.

POR QUÉ FUNCIONA

Funciona porque por una parte, el niño se siente comprendido en su necesidad de continuar un poco más y, por otra, él participa en la decisión de cuánto alargar la actividad (lo que, sin querer, lleva implícito que se va a acabar).

Además, la finalización viene marcada por algo externo: es la alarma la que pone el fin, sin posibilidad de cambiarlo.

Se trata de una decisión conjunta no autoritaria, un acuerdo entre el niño y tú en la que él se siente partícipe. No es que tú cedas, porque no es una lucha de poder en la que tú pierdas por dejarle seguir. Tampoco un momento para recordarle cuando quieras conseguir otra cosa (nunca uses chantajes con tus hijos).

Además, es tan fácil de usar, que tu familia en seguida se unirá a la dinámica.

NOSOTROS hemos visto a abuelos y tíos usarla exactamente como nosotros sin haberles explicado nada. Y sino ya se ocupa mi chiquitino de pedirlo y asegurarse de aprovechar el tiempo (“Venga, vamos, vamos, que suena el timer”)

Además, vamos a probarla para establecer turnos, porque los dos peques, de vez en cuando, empiezan a querer el mismo juguete.

Nuestras obligaciones nos suponen un ritmo marcado por el reloj, pero ellos no entienden el tiempo de la misma manera. Intentemos que no sufran estrés.

¿Y tú? ¿Utilizas ya la técnica?

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4 comentarios

  1. Me pregunto si funcionaría con un reloj de arena o si el ver de forma más clara el paso del tiempo le pondría más nervioso, jeje. No creo, aunque de todos modos no tengo reloj de arena ???? Pero sí he pensado en comprar un set de relojes con diferentes tiempos, creo que sería interesante????

    • No sé qué decirte al respecto. A mí me funciona muy bien que sea algo sonoro, porque así es un elemento completamente externo el que avisa de que el tiempo se ha acabado. Imagino que con un reloj de arena, le tendría que avisar de la finalización porque estaría centrado en su actividad y, al intervenir yo, a lo mejor no se lo tomaría tan bien…

  2. Pingback: Nuestros conflictos en un día cualquiera – ¡Mecachis Mama!

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