Dejar de trabajar por cuidar a tu hijo

Las mujeres debemos tener los mismos derechos laborales que los hombres. Y debemos también tener el derecho a elegir libremente si seguir trabajando o no mientras nuestros hijos son pequeños. Pero hagas lo que hagas, siempre serás cuestionada.

Esta es mi experiencia. Seguro que la de muchas madres también. Y seguro que sería la decisión de muchas otras si hubiera una ley que nos diera apoyo:

Recuerdo ver la escuela infantil donde iría mi bebé cuando yo volviera a trabajar. Miraba todos los detalles minuciosamente, con el corazón un poco encogido, sintiendo miedo de nuestra primera separación y queriéndola ver muy lejana.

Tenía sobre mí la presión social que obliga a ver bien que una mujer deje a su bebé de 16 semanas en manos de un desconocido para ir a trabajar. Pero un fuerte instinto de mamá animal se apoderó de mí: quería quedarme cuidando de mi bebé; lo necesitaba yo y, sobre todo, creía firmemente que lo necesitaba él.

Durante todo el tiempo que llevo sin trabajar por cuidar de mis hijos, he sentido en muchas ocasiones la necesidad de justificarme por mi decisión, he tenido que explicar que no quiero llevar a mis hijos a la guardería y que no estoy deseando volver a trabajar (todo lo contrario).

Y es que la mujer se enfrenta constantemente a una sociedad que la mira con lupa, que exige que sea demasiadas cosas a la vez sin poder preferir una. Y eso sin contar con la presión de buena parte de la empresa privada para quien un buen profesional no puede preferir a su familia.

Yo no soy menos profesional en mi trabajo por preferir quedarme en casa cuidando de mis hijos. Al igual que tampoco dejo de serlo si deseo irme de vacaciones.

Y tampoco necesito trabajar para ser más mujer, ni más moderna, ni más reivindicativa de mis derechos. ¿En serio diríamos lo mismo de un hombre?

Tenemos tantos prejuicios, que con frecuencia se asocia que una mujer que deja su trabajo (definitiva o temporalmente) para dedicar ese tiempo a su familia, tiene unos niveles bajos de estudios, una profesión no cualificada o un aura de mantenida.

Además, si dejas de trabajar para cuidar de tus hijos, no es para tener más tiempo libre. El tiempo que no estoy trabajando, estoy ocupada con ellos, haciendo un trabajo físico y mental.

Volvemos a trabajar porque no tenemos otra posibilidad. Porque necesitamos el dinero o tenemos miedo de que nos despidan del trabajo.

A mí me gusta mi profesión. Me incorporaría antes si pudiera llevarme a mis hijos al trabajo, eso sí que sería una verdadera conciliación. (O, para ser sinceros, lo dejaría y me dedicaría a viajar alrededor del mundo con mi familia si me tocara la lotería.)

No tenemos suficientes “derechos maternales”. Y no encontramos el camino para luchar por ellos. A menudo protestamos porque alguien puede hacer algo que nosotros no podemos, en lugar de reivindicar la oportunidad de hacer lo mismo.

Necesitamos una ley que piense en la familia y atienda la necesidad de un niño de estar con sus padres hasta los tres años. La baja maternal en España es completamente ridícula y no hay ningún tipo de ayuda para que seas tú quien se encargue de tu hijo.

No necesitamos más guarderías, ni más escuelas infantiles. Necesitamos tener el derecho de decidir quién cuida a nuestros hijos.

Me gusta mi trabajo, pero me gusta más estar con mi familia. Y mis hijos piensan lo mismo.


¿Te sientes identificado? ¿Quisieras que la ley cambiara para apoyar una conciliación real? Comparte y únete a la protesta conmigo. ¡Gracias!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *