No come nada

La hora de la comida puede suponer un verdadero conflicto para algunas familias. Con frecuencia escuchamos la frase “No come nada” para aquellos niños que o bien comen muy poca cantidad, o no les gusta un montón de alimentos. O como mi hijo, que está en los dos casos.

Mi experiencia

La verdad es que mi peque grande nunca fue un gran comedor. Comenzamos la alimentación complementaria mezclando papillas y blw (en trozos). Durante los primeros meses le bastaba con dos o tres cucharadas y hacía lo mismo con los trozos. Muy lentamente comenzó a aumentar la cantidad pero, comparando con los niños de su edad, siempre estaba muy por debajo.

Lo bueno que tenía, sin embargo, es que probaba de todo. Antes del año y medio ya no hacíamos ningún puré ni nos preocupábamos por pedir algo diferente para él cuando íbamos a comer fuera: comía siempre lo mismo que el resto de los adultos.

Cerca de los tres años comenzó a tener sus preferencias y era más reticente a probar cosas nuevas. Después dejó de comer cosas que antes le gustaban. Y, sin darnos cuenta de cómo estaba pasando, un día ya no le gustaba nada.

Era desesperante porque no sabías qué ofrecerle. Las opciones fueron disminuyendo de manera vertiginosa hasta llegar al punto culminante en el que sólo comía yogures naturales sin azúcar, sándwich de queso, macarrones sin nada de nada (ni tomate, por favor) y uvas sin pepitas.

Y, por supuesto, ni hablar de permanecer sentado a la mesa.

Ha sido un período muy largo del que estamos empezando a salir ahora que tiene cuatro años. Y lo estamos haciendo muy lentamente.

¿Por qué?

Hay diferentes teorías al respecto, lo que demuestra que no son casos aislados y que si tu hijo no come nada, no es un caso excepcional: es algo común en muchos niños y forma parte de su desarrollo.

Algunos dicen que es un antiguo instinto de supervivencia para evitar intoxicarse con alimentos desconocidos. Otros que el cuerpo escoge alimentos según la necesidad de energía que tenga para su crecimiento.

Yo creo que es una etapa de reafirmación: lo que comen es, a diferencia de muchas otras cosas, algo que sí pueden controlar. Y así debe ser: es su cuerpo.

Consejos

Quiero contarte aquellas cosas que nos están haciendo sobrevivir a este momento por si pudieran serte útiles.

Recuerda que es una etapa. Ten paciencia. Pasará.

Nunca le obligues a comer.

Come con él. Tú eres su mejor ejemplo. No esperes que coma de todo si tú no lo haces o no te ve hacerlo.

Sé realista con las cantidades: deja que se sirva él mismo o ponle lo que realmente crees que va a comer (y no lo que tú crees que debe comer). Terminar lo que tiene le hará ver un final en el acto de alimentarse y a ti no te dará la sensación de que no ha comido nada.

Dale opciones: si no quiere lo que hay para comer, ofrecele que elija entre otras cosas que tengas preparadas (sobras de otro día) o que puedas preparar rápidamente (por lo menos una de las opciones tiene que ser algo que sepas que le gusta). No se trata de hacer tres menús, sino de que sienta que tiene la capacidad de decidir qué quiere comer pero dentro de unos límites razonables.

Involucrale en la preparación de alimentos: pelar ajos, batir huevos, mezclar ingredientes, echar la sal… Cuando es algo que han preparado ellos, están mucho más dispuestos a probarlo.

Prepara recetas nuevas y atractivas y anímale a innovar juntos en la cocina. Nosotros hacemos pizza una vez por semana y tenemos que añadirle siempre un alimento diferente.

Ten a la vista y a su alcance alimentos saludables. Le apetecerán mucho más.

Si quiere algo que no sea sano, recuerda que es un niño y no sabe gestionar ni puede comprender por qué no puede, por ejemplo, alimentarse a base de chocolate. Mejor no tener que negar.

Haced la compra juntos si eso no supone un conflicto. El supermercado pone a la altura de los ojos de los niños todos aquellos productos que justo tú no quieres que tomen. Si tu peque se dejar arrastrar por todo ese marketing, mejor que no te acompañe y que te ayude a elaborar la lista de alimentos que hay que comprar.

Déjale que se levante y se siente a la mesa según lo necesite. Que vaya y que venga a buscar algo. Los niños son puro movimiento y lo son siempre.

Recuerda

Cada niño es diferente. No compares al tuyo con ninguno.

Tu hijo no come nada. O sí, sólo que no es lo que tú quieres.

Los gustos van evolucionando. Seguro que todos recordamos alimentos que no nos agradaban de pequeños y que ahora comemos tranquilamente. Y también recordamos aquello que detestábamos, que nos obligaban a comer y que ahora tenemos no podemos ni ver.

Fomentemos que nuestros hijos tengan una relación sana con la comida y seamos el ejemplo de que comer, es un placer.

Si te ha gustado, ¿puedes compartirlo? Hagamos entre todos que los niños no sufran a la hora de la comida.

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5 comentarios

  1. Buenos consejos. Nosotros ahora estamos en un momento en el que me planteo dejar de ir con el a hacer la compra porque siempre quiere chocolate y yo me pongo muy nerviosa…

    • ¡Gracias! Tuvimos una época con el mayor en la que dejé de llevarle al supermercado porque quería comprar un montón de cosas que no eran nada saludables y terminaba con una rabieta. Ahora ya podemos llevarle, pero todavía no es capaz de no querer comérselo todo el mismo día…

  2. Pingback: Cocina con Antek y Mama: hamburguesas de lentejas y arroz – ¡Mecachis Mama!

  3. Muchísimas gracias por el artículo. Con mi hija nos pasa algo parecido, nunca ha quetido nada triturado y de los trozos poca cosa….lo más importante para mi la paciencia aunque sigue dándome miedo que tenga carencias

    • Gracias por tu comentario! Yo también tenía ese miedo con mi peque grande. Siempre puedes decirle al médico su opinión y que le haga una analítica…
      Ánimo y paciencia!

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