Miedo

Sé que tienes miedo, miedo a que te pase algo, a llamarme sin respuesta. Miedo a no volver a verme, a sentirme, a refugiarte en mis brazos.

Temes la soledad, que nunca antes te había visitado.

Pero yo volveré. Y mis brazos seguirán igual de cálidos, como si nunca se hubieran marchado. Y tendrás el poder de revivir con tus palabras todos esos momentos en los que me hayas necesitado. Y entonces, yo te besaré las lágrimas, una a una, contra mi corazón, para que no veas mis ojos cerrados, apretados, de furia, de dolor, por no haber estado.

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