Lo que tú me enseñas

(Cuando tienes un hijo y estás embarazada de nuevo, a veces temes no sentir lo mismo que con el primero. Pensaba que sólo me pasaba a mí y fue un alivio descubrir que no era la única.
Se quiere igual, el amor no se divide sino que aumenta. Por eso esta entrada va dedicada a mi pequeña)

Tenía miedo. Miedo a no quererte igual que a él, a que no fuera tan especial, a no poder dedicarte mi tiempo. Me preocupaba que crecieras a su sombra, detrás de sus pasos sin dar nuevos momentos.

Pero me enamoré de tus ojos nada más mirarlos, de la ternura de tu piel, de tu cuerpo pequeño, frágil. De tu olor a nuevo.

Tú me enseñas que puedo querer más y más a cada momento. Que el amor no se comparte sino que va creciendo y creciendo.

Me enseñas que puedo seguir dando besos cuando me enfado, que puedo cambiar un pañal mientras juego, que tengo la fuerza suficiente como para cogeros a los dos en brazos.

Me enseñas que puedo equivocarme de nuevo mientras descubro el camino que ya tengo hecho.

Me enseñas a reír, a derretirme por dentro. A disfrutar de enseñarte el mundo y a descubrirlo de nuevo.

Que eres diferente. Que sólo tú eres tú. Y que yo te quiero por eso.

4 comentarios

  1. A mí me pasó exactamente igual. El segundo embarazo fue muy diferente y casi no me paraba a pensar que tenía un ser vivo dentro, pero fue nacer y tu atención se multiplica, tus brazos ensanchan y tu amor crece,no se reparte. Un beso!

    • Se vive diferente pero al final la intensidad de lo que sientes por tu segundo hijo, es la misma. ¡Lo has explicado de una forma muy linda! Gracias por comentar. Un beso!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *