De tu mano

Te acercas con tu sonrisa y la prisa puesta en la boca, el brazo extendido y la mirada redonda.

Ven, ven”. Y agarras mis dedos, agarrándome por dentro. Y yo te sigo, mirando tus rizos, tus andares, tu gesto.

Tu mano tan pequeña me guía por el mundo. Me lo enseña de nuevo.

Son tantas las cosas que quieres que veamos juntas, tan iguales siempre y a tu lado siempre tan distintas… Tantas las cosas que no miraría si no es a través de tus ojos, si no me las descubres, si no suenan en tu risa…

Sin embargo, a veces me canso. Y no quiero seguirte. Y suspiro porque tu insistes en que me levante. Tiras de mí, como si tu pequeño cuerpo pudiera ser tan fuerte como tu deseo.

Y siempre lo consigues. Haces que pueda ver tus ganas de vivir, tu necesidad de saber, tu deseo de hacerlo conmigo.

Y no quiero olvidarlo. Aunque a veces me cueste tanto. Porque quiero ser consciente de lo importante que es estar a tu lado. Contagiarme de la emoción de tu sorpresa. Vivir contigo lo nuevo, que no volverá a serlo.

Porque quiero que sepas que estaré contigo en todo lo que la vida quiera que aprendas.

Sé que un día te soltarás de mi mano. Y quedará vacía, extendida, abierta para que siempre puedes volver a ella.

Ven, ven”, y me aprietan fuerte, sacándome de mis pensamientos.

Tus manos, que entre todas las cosas del mundo, prefieren siempre mis manos.

Tan suaves, tan pequeñas, tan llenas de caricias. Tan todavía mías sin saber hasta cuándo.


¿Y tú? ¿Cómo te sientes? Puedes contarlo en los comentarios. Si te ha gustado y tú también sientes lo mismo cuando vas con tu hijo de la mano, comparte en las redes sociales. ¡Gracias!

2 comentarios

  1. Buf, me dejas sin aliento con estos posts. No sé si poner un emoticón sonriendo o llorando, jeje. Precioso y que “da miedito”.

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