Comer jamón en el embarazo

toxoplasmosis-embarazo¿Se puede o no comer jamón durante el embarazo? Antiguamente las mujeres lo comían. Después llegó la recomendación de no comerlo si no habías pasado la toxoplasmosis; sin embargo, los nuevos estudios demuestran que es seguro comerlo aunque no seas inmune.

¿Qué es la toxoplasmosis?

Es una infección debida a un parásito que puede contagiarse al ser humano consumiendo carne cruda o mal cocinada, si se ingiere tierra contaminada (motivo, junto con los pesticidas, de que las embarazadas laven muy bien la fruta y verdura) y a través del contacto con heces contaminadas de gato (no hay problema con los gatos que no son portadores).

La enfermedad puede no presentar síntomas o ser estos similares a una gripe. En las mujeres embarazadas, el feto puede verse afectado gravemente, por lo que es muy importante prevenirla si no eres inmune.

Antiguamente se comía y no pasaba nada”.

Bueno, o sí pasaba y no lo sabían, porque, la verdad, es que había muchos más abortos y fetos con malformaciones. Son indudables los avances de la medicina perinatal y las estadísticas lo demuestran.

Además, es una enfermedad que, una vez que la pasas, te vuelves inmune y ya no tienes riesgo de volver a contraerla. Antes se comía mucho más embutido y las carnes pasaban menos controles sanitarios, por lo que una gran parte de la población había pasado la enfermedad (muchas veces sin saberlo).

La recomendación de congelarlo.

Si congelas el alimento a una temperatura inferior a -20º durante al menos 48 horas, el parásito no sobrevive y es seguro ingerir el alimento. Si te apetece comer embutido, puedes hacerlo de forma segura mientras sigas esta recomendación. El congelador de tu casa es completamente válido para hacerlo.

Nuevos estudios.

Sin embargo, nuevos estudios apuntan a que el proceso de curación del jamón (la cantidad de sal y el tiempo de curación del mismo) hace que el parásito no sobreviva, por lo que sería seguro comerlo durante el embarazo. Esto no sucede con el resto del embutido (chorizo, salchichón, lomo), que debe ser congelado para poder garantizar un consumo seguro.

Hay mucha controversia sobre esta información, ya que algunas fuentes afirman que esta seguridad no puede constatarse al 100%. Te dejo más información sobre este debate aquí (al final de ese post tienes enlaces para seguir el hilo del debate y poder sacar tus propias conclusiones).

Mi experiencia personal

No he pasado la toxoplasmosis, así que no soy inmune y debo seguir las precauciones recomendadas. En mi primer embarazo, no tomé nada de jamón ni embutidos: ni cocinado, ni congelado. Yo decía que era porque no iba a saber igual, pero la verdad es que tenía miedo a que no fuera efectivo y prefería evitarlo a toda costa.

En el segundo embarazo conocía la existencia de los nuevos estudios y, además, sentía un antojo enorme por comerlo. Y lo hice, aunque le terminé cogiendo algo de manía.

Mi recomendación:

No hay ningún problema en consumir jamón durante el embarazo. Puedes congelarlo si esto te hace sentir más segura. Y, desde luego, congela el resto del embutido antes de consumirlo.

Si estás embarazada y has pasado ya la toxoplasmosis, no puedes volver a infectarte porque tu cuerpo ha generado inmunidad ante la enfermedad. En ese caso, puedes comer jamón y embutido sin miedo a contagiarte y sin necesidad de que sea congelado.

Conozco casos que, siendo inmunes, deciden no comerlo de todas formas por miedo a la enfermedad. También conozco otras personas que, como yo en mi primer embarazo, no lo han comido de ninguna de las maneras. Quizás se debe a la necesidad de poner en un segundo plano nuestro bienestar, sin darnos cuenta de que cuidar de nuestro hijo no significa no cuidar de nosotras mismas.

El embarazo es una fuente inagotable de miedos que no nos permite disfrutar con plenitud de lo maravilloso que es tener dentro de ti a tu bebé. Si puedes hacer algo de forma segura, permítete hacerlo.

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4 comentarios

  1. Yo cuando me enteré de que sí se congelaba se podía comer empecé a congelarlo y a comerlo, jajaja. La verdad es que en Polonia lo llevaba bien porque no hay de ese tipo de embutido, pero cuando llegué a España y olía el jamón serrano o el chorizo (que son dos cosas que me encantan) lo pasaba mal. Igual que con el café (eso sí en Polonia), que también pensaba que no podía consumirlo. Luego me enteré de que podía una taza al día y fui feliz, jejeje.

    • Basta que no puedas algo, para que te apetezca con más ganas! Yo al jamón no le hacía mucho caso hasta que me quedé embarazada… Con el primero me llevaron un bocadillo al hospital. En el segundo embarazo comí jamón directamente, sin congelar ni nada. Luego se me pasó y me daba hasta rechazo comerlo…

  2. Yo tampoco soy inmune y comí algo de embutido en mis dos embarazos, en el primero porque por algún mal entendido la matrona me dijo que ya la había pasado… sería la paciente anterior, error! … y la segunda vez porque me comentaron que el riesgo existe si se consume jamón de una matanza casera, pero que la producción industrial del embutido controla esta enfermedad. Verdad o no, no lo sé.

    un saludo!

    • ¡Muchas gracias por tu comentario!
      Los últimos estudios se basan un poco en lo que tú dices: la producción industrial está tan controlada, que los animales no son portadores de la enfermedad, por lo que el riesgo no existiría. A eso le añaden el nivel de sal y el tiempo de curación y el parásito no sobreviviría si se diera el caso. Pero es cierto que en una matanza casera el control es menor y por eso antes, que se consumía mucha más cantidad de embutido casero, había más personas inmunizadas.
      ¡Menos mal que el error que tuvieron contigo no tuvo ninguna consecuencia!

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